Un hombre con un plan.

14/10/2016

Las cataratas del Niágara, con una caída de 60 m, vuelcan millones de toneladas de agua de forma permanente, un potencial de fuerza impresionante y gratuito. El primer uso conocido como fuente de potencial energía data de 1759, cuando Daniel Joncairs construyó un pequeño canal desde las cataratas para proveer de energía a su aserradero.

Algunos años más tarde, en 1805, Augustus y Peter Porter compraron esta área y todas las cataratas al gobierno de Nueva York y alargaron el canal para proveer de energía hidráulica a su molino harinero y curtiduría.

En 1853, la compañía Niagara Falls Hydraulic Power and Mining Company, fue contratada para construir canales que serían utilizados en la generación de electricidad. En 1881, bajo el mando de Jacob Schoellkopf, fueron capaces de producir suficiente corriente continua como para iluminar las cataratas y los poblados cercanos.

Sencillamente sucedió que, cierto día, un hombre con un plan dirigió una porción del agua de la caída hacia un objetivo específico y creo miles de millones de kilovatios de electricidad.

Millares de hogares fueron iluminados, miles de toneladas de alimentos han sido fabricadas y distribuidas, se han creado miles de puestos de trabajo, construido carreteras… Y todo sucedió porque un hombre tomó parte de la energía del Niágara y la dirigió a un objetivo o meta específica. Tú también puedes dirigir energía hacia tus objetivos específicos, pero antes debes definirlos.

Los beneficios producidos, tanto por la madera que se transformó en muebles y en casas, la harina que alimentó a miles de personas durante muchos años, o la electricidad que permitió el bienestar y desarrollo de cientos de miles de personas, son incalculables.

Cada uno de estos hombres había sido capaz de ver el potencial de las cataratas y los beneficios que podían obtener. Todos ellos eran hombres que tenían un plan.

El potencial estaba ahí desde siempre, pero muy pocos podían verlo. Tal vez por eso, a quienes tiene visión, aquellos que saben ver el potencial de las cosas y de las personas, se les llama “visionarios”. Gente que puede escudriñar el futuro, que pueden ver e imaginar lo que la gente normal no es capaz de ver ni de hacer.

La visión, el deseo de hacerla realidad o, mejor aún, los beneficios que se derivan de su realización, constituyen el alimento de la motivación para emprender, para esforzarse, y perseverar hasta lograr.

Ya se trate de los grandes exploradores que conquistaron países o imperios, de los genios que supieron ver, para después crear o inventar, o los descubridores, que intuyeron que había algo un poco más allá, todos ellos, antes de dar el primer paso, tenían una visión lo suficientemente poderosa como para arriesgarse a perder o a triunfar.

Pero no es menos cierto que todos ellos tenían un plan. Un buen plan.

No se puede conquistar un imperio si no existe un buen plan, un gran plan. Un plan que contemple las personas necesarias para llevarlo a cabo, las armas y los recursos, su tipo y cantidad, la alimentación de esas personas, su alojamiento, y miles de factores y obstáculos que surgirán por el camino, incluyendo la financiación económica y necesaria para su conclusión y éxito final. No se puede dejar todo eso al azar. Las cosas importantes, merecen un buen plan.

En GTM sabemos que las personas tienen sueños, y aunque también sabemos que no todo el mundo quiere o necesita conquistar imperios, sí sabemos que la gente sueña, desea lograr, hacer y tener cosas.

Y otra cosa que sabemos es que no existe la cultura o el hábito de escribir esos sueños y deseos en un papel. Y hemos podido comprobar que, ante esa ausencia, tampoco existen metas o planes que lleven a las personas a la acción, al logro y a la consecución.

La mayoría de la gente ignora que tales cosas sean posibles tal vez por eso ni se las plantean. Existen preguntas que jamás nos haremos y, debido a eso, se quedarán sin respuesta. Para siempre. No hay respuestas a preguntas que nunca nos hemos formulado. Tampoco hay planes de acción.

Ese conocimiento nos animó a crear modelos sencillos, formularios simples que faciliten a las personas escribir sus sueños, deseos o prioridades, y a transformarlos en objetivos concretos. Y desde ahí, a desarrollar las metas y los planes de acción necesarios para conquistar su imperio, para alcanzar la cima.

Y todo eso está contenido de forma lógica, ordenada y simple en el Planificador GTM System, porque si alguna cosa tenemos clara es que, “si no hay planes en tu vida, la vida los hará por ti”

Felices “sueños”

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